EUSKAL HERRIA, BAI!

Primeras referencias a la Nación Vasca previas al surgimiento del nacionalismo vasco

  • Según algunos autores, [4], en el siglo VII, el rey visigodo Fredegario menciona a la “Wasconum nationem“,[1] aunque obviamente no se puede confundir el significado de “nación” en esa época con su equivalente actual.
  • Joannes Leizarraga, en la dedicatoria a la reina Juana de Albret de su traducción del Nuevo Testamento (1571), afirma:

    Sin embargo, estando seguro de que los vascos, entre todas las demás naciones, no somos tan bárbaros que no podamos reconocer y alabar al Señor en nuestra lengua.

  • La Diputación del Reino de Navarra expresa repetidamente en un texto de 1672 el termino “Nación Bascongada” referido a “sus hijos, y naturales” y a los del “Señorío de Vizcaya, y Provincias de Guipúzcoa y Alava
  • Antonio de Larramendi (1690-1766) defendía ya en el siglo XVIII la existencia de una “nación bascongada“ :

    El Proyecto de las Provincias Unidas del Pirineo es sin duda magnífico y especioso (hermoso). República que se hará famosa con su gobierno aristocrático o democrático, como mejor pareciere, tomando de las repúblicas antiguas todo lo que las hizo célebres y ruidosas en el mundo, y de las modernas todo lo que es conveniente para su duración y subsistencia[2]

  • Lo mismo que Juan de Perochegui que en 1769 edita su libro titulado “Origen de la Nación Bascongada y de su lengua”. El alavés Landazuri habla en 1780 de “país bascongado“. En 1801, el investigador alemán Humboldt recorre el país y lo reconoce expresamente como “nación vasca“. Diez años más tarde, el senador laburdino Garat preconiza la formación de un “Estado Nacional Vasco” con los territorios de ambos lados de los Pirineos, cuya bandera y escudo serían los de Navarra y Juan Antonio de Iza Zamácola publica en 1818 “Historia de las naciones bascas de una y otra parte del Pirineo Septentrional y costas del mar Cantábrico (Auch, 1818, tres vols.).”
  • Precisamente será la Diputación de Navarra la institución que, en 1864, invita a las otras tres a participar en un proyecto mancomunado al que denomina “Laurac bat” Cuatro en una, “Laurak bat” en la actual grafía.
  • El suletino Augustin Chaho es considerado un predecesor del nacionalismo vasco, pues en 1836 realiza una formulación explícita del nacionalismo vasco en su libro “Viaje por Navarra durante la insurrección de los vascos”.
  • El nacionalismo surgió con más fuerza a fines del siglo XIX, tras la política centralista llevada a cabo tras la Tercera Guerra Carlista, que conllevó la casi total supresión de los fueros (leyes propias).
  • En sus memorias [5] (1852), Francisco Espoz y Mina expresa: “Los gipuzkoanos, vizcaínos y alabeses en el interés de derechos y nacionalidad siempre han marchado unidos con los nabarros
  • En 1881 Pedro de Soraluce-Zubizarreta es el autor de una bandera de Euskal-Erria (sic), roja por Navarra y blanca por las tres Provincias Bascongadas que desfila en París en ese año en un homenaje a Víctor Hugo. La enseña venía acompañada de una estrella dorada en cada ángulo, un escudo con los de las cuatro provincias coronado por la corona real, en cada cuartel una cabeza de rey moro para recordar el lauburu y la divisa Laurac-bat sobre una cinta con los colores de España, en recuerdo de la hermandad vasco-navarra.[3] [4]


Políticamente los territorios que componen las siete provincias vascas o euskaras tal y como hoy están conformados nunca han sido un estado propio. Sí ha habido en cambio, épocas en las que éstos y también otros territorios han sido gobernados por un mismo ente, como por ejemplo el Reino de Navarra, que al a postre ha sido el único que alguna vez en la historia ha podido integrar a territorios de Iparralde y Hegoalde.

Sin embargo, antes incluso de que llegara el concepto de nación a nuestras tierras, y por tanto antes de que existiese el nacionalismo tanto español como vasco, ya se hablaba del Pueblo Vasco, de Euskal Herria. Se hablaba de este pueblo, de esta sociedad, como una realidad sociológica, cultural, mitológica y lingüistica. Pero el hecho de que no haya un estado reconocido no impide la existencia de una nación.

Uno de los instrumentos que más me gusta utilizar como ejemplo es el famoso mapa dialectal elaborado por Luis Luciano Bonaparte,sobrino de Napoleón I, y declarado Príncipe imperial desde el 22 de marzo de 1815. Dedicado al estudio comparativo de las lenguas europeas, fue uno de los primeros filólogos que estudió las lenguas vivas con métodos rigurosos por medio de la comparación lingüística. Pues bien, en 1866, fue publicado tal y como se puede ver en la imagen adjunta el mapa dialectal del euskara. Lo que llama poderosamente la atención es la nitidez y delimitación geográfica con la que queda detallada el mapa de Euskal Herria, semejante al que se sigue utilizando hoy, sobre todo por los abertzales. También está muy bien reflejado, quien compone ese ente geográfico: la siete provincias vascas. Es de entender que entonces ya se consideraba vasco, a los siete territorios históricos.

Sabino Arana, ideólogo y fundador del nacionalismo vasco nació en 1865. Creo que poco podría hacer Sabino con un año. Euskal Herria, las siete provincias vascas existían y existen. Otras cosa bien distinta es la relación que cada uno de esos territorios tenga o quiera tener con los Estados en los que estan encuadradas esas provincias. Esto es muy importante, porque para un nacionalista es muy importante que se reconozca que existe su nación, y más con datos históricos de realidades palpables como esta acabo de describir.

Está claro, que la intención de Luis Luciano no era delimitar un Estado diferente ni hacer apología de un supuesto nacionalismo vasco. Como también es comprobable, que si sólo hubiese querido reflejar la realidad dialectal no había de irse hasta la Ribera Navarra para reflejar el uso del euskera, y menos delimitar con tal nitidez el marco geográfico. Tampoco era algo nuevo. La definición de Euskal Herria también está recogida en la prestigiosa Enciclopedia Británica, donde hay más de una entrada que lo deja bien clarito.

“The most ancient surviving ethnic group in Western Europe, the Basques settled along the coast of the Bay of Biscay from Bilbao, Spain, to Bayonne, France. There are more than 2.5 million Basques living in this region—the majority in FOUR provinces in Spain. One of the most distinguishing features of the Basque people is their language, Euskara, which is unrelated to any…[...]“.

El término Euskal Herria aparece por primera vez escrito en dialecto alavés en el manuscrito de Lazarraga (1564). Aparece en tres distintas ocasiones y en todas ellas bajo la forma de Hegoalde es decir sin la H, perdida según Mitxelena hacia el siglo XIII y como euskal (o en este caso euskel) y no eskual o uskal (como en el caso de Iparralde)

“beti çagie laudatu
çegaiti doçun eusquel erria
aynbat bentajaz dotadu.” (f. 18)
“çegayti eusquel errian dira
ederr guztioc dotadu”. (f. 18v)
“çeñetan ditut eçautu
eusquel erriau oy nola eben
erregue batec pobladu”. (f. 18v)

Con este artículo, mi única intención es reflejar la realidad nacional de un pueblo que le es negada. Se va más allá diciendo que Euskal Herria es un invento. Hoy en día, podemos discutir sobre las palabras nación y estado, y sobre la aplicación que estas pueden tener en la realidad político-administrativa; pero lo que no se puede es negar la existencia de la nación vasca mediante la omisión y la manipulación. Es perfectamente legítimo que haya personas que aun reconociendo la realidad nacional vasca no quieran que varíe su estatus político, es decir su relación con el Estado: quieren ser españoles. No lo comparto, pero respeto su postura. Lo que no se puede es negar la capacidad de decisión de una realidad nacional por la vía de la negación sistemática, máxime cuando esta negación ha producido expresiones de violencia tan repugnables como la que tenemos que seguir padeciendo. La capacidad de decisión significa que sólo a los vascos, a través de nuestros territorios, nos corresponde decidir cómo queremos vivir, para que las dos partes, las diferentes sensibilidades tengan su acople.

Hoy en día no sólo es una de las partes la que está a gusto con su estatus actual, sino que una de las partes no podría llevar sus proyectos políticos adelante porque no estan reconocidos como democráticos (fuera de la ley) por los Estados respectivos. En el fondo siempre subyace el concepto de soberanía y para eso es muy importante tener claro que existe una nación.

Dirigiéndome a lo abertzales, diría, que si de verdad creemos que nos asiste la verdad, el tiempo nos dará la razón. Sólo el querer disponer de la vida y libertad de expresión de otras personas, perpetuará que se siga negándonos lo evidente, SOMOS UNA NACIÓN.

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